La vida sigue igual

Sección: Una isla perdida en el mar.

                                             Por: Julio César Gálvez.

Nada de lo que sucede en Cuba y para con Cuba es obra de la casualidad. Ni las pretendidas intenciones de Barack Obama de restablecer relaciones diplomáticas con la isla, anunciadas el pasado 17 de diciembre.

Todo está fríamente calculado. Quizás mucho antes del primero de enero de 1959. Baste recordar y buscar en la prensa de todo el mundo la entrevista realizada por Herbert Mathes a Fidel Castro, en plena Sierra Maestra, donde solo 12 hombres hicieron creer al enviado del New York Times la existencia de cientos de guerrilleros con las armas en la mano.

Estrategias de guerra y mentiras de Fidel Castro – que no sería la primera ni la última –, por una parte, y colaboración o incapacidad en el oficio, por parte del periodista estadounidense.

La cosa no es coser y cantar. Dentro de la isla muchos desconocen y otros pretenden ignorar – al igual que en el resto del mundo – que en Estados Unidos no se gobierna como en la finca privada de los hermanos Castro: por ordeno y mando. Existen leyes e instituciones que cumplir y hacer cumplir por gobernantes y gobernados, por igual. Es el respeto de la democracia al respeto ajeno, Todo lo contrario a lo que sucede en Cuba.

Conversaciones secretas durante meses – más de año y medio – entre representantes de ambos países; reuniones de delegaciones de alto nivel en La Habana en el primer mes de este año solo han servido para mostrar que es más que bastante difícil lograr un entendimiento mediante el dialogo y la buena voluntad con el totalitarismo castrista. El propio Raúl Castro se encargó de reafirmarlo durante su intervención de la CELAC en Costa Rica.

Las exigencias del general cubano demuestran bien claro – de forma simple y llana – que la nomenklatura cubana no está dispuesta a ceder un ápice en la férrea dictadura que desgobierna en la isla desde hace más de 50 años.

Baste señalar que el embargo o bloqueo – como usted lo quiera llamar según sus opiniones políticas – es al régimen de La Habana a quien corresponde eliminarlo para que el pueblo cubano pueda disfrutar de libertades de toda índole.

Uno de los países más prósperos y de mayores perspectivas de desarrollo a nivel global a principios del año 1959 hoy día ocupa uno de los últimos escaños, gracias a la incapacidad y la paranoia guerrerista de Fidel y Raúl Castro. ¿ O será toda una estrategia bien planificada y ejecutada para servirle en bandeja de plata a Estados Unidos en pleno siglo XXI lo que no pudieron lograr con la instauración de la República de Cuba en 1902 y la implantación de la Enmienda Platt ?

Obama se acaba de lanzar en una nueva promesa. Incumplible como la reforma migratoria y la de salud – el cacareado Obamacare que solo beneficia a las compañías aseguradoras – en el tiempo que le queda com inquilino de la Casa Blanca. De eso él mismo está consciente, pero mientras tanto tiene a la gente entretenida con el tema.

Los cubanos del exilio y del destierro, los que viven en libertad y democracia, seguirán esforzándose y trabajando duro para mejorar su nivel de vida, alcanzar metas superiores, y seguir ayudando a la subsistencia de sus familiares en la isla. Para los de adentro, los de la isla presidio, continúa la rutina para resolver el bocado que llevar a la mesa, la represión y los golpes, y la tortura sicológica contra todo el que discrepe del discurso oficial.

En ambas orillas del Estrecho de la Florida existen quienes se frotan las manos pensando en las ganancias económicas que el cambio fraude, fraguado a escondidas de ambos pueblos, a puesto a la democracia en franco retroceso.

Y mientras funcionarios y representantes de la democracia se sientan a la mesa con ladrones y asesinos de su propio pueblo y de hijos y ciudadanos estadounidenses y de medio planeta, la mayoría del pueblo cubano, el de a pie, el que padece y sufre las carencias y desventuras propiciadas por el castrismo, nada ha cambiado. La vida sigue igual. Tiempo al tiempo.

 

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