HUELGAS DE HAMBRE EN CUBA

 

Luis Enrique Santos Caballero

Angélica Mora
Apuntes de una Periodista
Nueva York

Durante los 54 años de dictadura castrista el trato a los presos políticos cubanos ha sido deplorable, con trabajo forzado, torturas, palizas, malnutrición, falta de atención médica, y hasta asesinatos por parte de los guardias en las prisiones.
Asimismo, el régimen de la Habana ha ordenado duros hostigamientos y persecuciones contra los opositores en la Isla.
Muchos activistas han recurrido a las huelgas de hambre para exigir el cese de la represión y el cumplimiento del respeto a los derechos humanos.
Los disidentes cubanos han iniciado decenas de huelgas de hambre a lo largo de más de medio siglo de dictadura de los hermanos Castro, con el fin de hacerse oir y subrayar sus demandas.
Grupos de la disidencia han empleado la huelga de hambre por injusticias ante la ley, reclamar la liberación de compañero presos  y exigir libertades, hoy vedadas en la isla.
El opositor Osvaldo Rodríguez Acosta lleva más de un mes en huelga de hambre exigiendo la “revisión de la causa” en la que fue condenado a 9 años de cárcel junto a su hijo mayor, Osvaldo Rodríguez Castillo, sentenciado a 7 años de prisión, y su esposa, Juana Castillo Acosta, que recibió 5 años de trabajo correccional sin internamiento.
También la huelga de hambre se emplea en la Isla para dar a conocer los abusos del régimen en materia de negación de viviendas, como es el actual caso de Luis Enrique Santos Caballero.

Este cubano inició la huelga de hambre el 24 de mayo del 2013 exigiendo que la Seguridad del Estado y las autoridades de Vivienda le dieran un lugar donde vivir, después de haber sido expulsado de varios lugares como medida represiva.
Hasta el momento de escribir este artículo Santos Caballero se encuentra en estado grave y se teme por su vida.

La mayoría de los ayunos son cancelados después de unos pocos días, pero dos activistas de la oposición murieron en prisión durante prolongadas huelgas de hambre:
Orlando Zapata Tamayo en el 2010, Wilman Villardos años después.

Lamentablemente no son los únicos que ha pagado con sus vidas su derecho a protestar con sus cuerpos.

El Informe en Español sobre Muertos en Huelgas de Hambre del  Archivo Cuba
precisa algunos casos:
Roberto López Chávez, de 25 años, murió el 11 de diciembre de 1966 en la prisión de Isla de Pinos. En prisión desde 1961, comenzó su huelga de hambre en protesta de una salvaje golpiza por los guardias. Le trasladaron a una celda de castigo y le negaron agua, lo que empeoró su condición. Estaba tirado en el suelo boquiabierto y gritaba pidiendo agua cuando varios guardias entraron a su celda y uno orinó en su boca. Murió al día siguiente, en día 70 de su huelga, sin recibir atención médica.
Luis Álvarez Ríos, de 31 años, murió el 9 de agosto de 1967 en la prisión Castillo del Príncipe de La Habana. Había sido condenado a 20 años de prisión por contrarrevolución. Él y otros presos iniciaron un ayuno indefinido pidiendo ser separados de los delincuentes peligrosos. Al 11vo día, las autoridades carcelarias aceptaron negociar y los presos depusieron la huelga.
Pero, no se les prestó atención médica y, en cambio, se les sirvió comida pesada. Los presos médicos dijeron era peligroso comer así, ya que el cuerpo debe ingerir alimentos gradualmente luego de un ayuno. Un grupo de presos comió y Álvarez Ríos murió casi de inmediato. A la familia sólo se le permitió un funeral de dos horas.
Francisco Aguirre Vidarrueta, murió en septiembre de 1967 en la prisión Castillo del Príncipe de La Habana. Se negaba a vestir el uniforme azul de los presos comunes y pedía ser reconocido como preso político.
Carmelo Cuadra Hernández, murió el 21 de julio de 1969 en una prisión de La Habana en huelga de hambre, sin atención médica.
Pedro Luis Boitel, de 34 años, murió el 25 de mayo de 1972 en la prisión Castillo del Príncipe, La Habana. Líder de la lucha contra Batista, lo condenaron a 10 años por el contrario-revolución por oponerse al secuestro del ideal democrático. En la cárcel sufrió torturas, palizas y abusos y se le prolongó la sentencia. Junto a otros presos, participó en muchas huelgas de hambre en protesta de los fusilamientos y exigiendo derechos de presos políticos. Murió el 12vo año de su encierro, día 53 de huelga, sin asistencia médica y maltratado por los guardias mientras agonizaba. Al morir, la Seguridad de Estado agredió a su madre viuda y la aisló en su casa.
Olegario Charlot Spileta, murió el 15 de enero de 1973 en la prisión de Boniato, Santiago de Cuba, en huelga de hambre, sin recibir atención médica.
Enrique García Cuevas, murió el 23 de mayo de 1973 en la prisión provincial de Pretensado, Las Villas. Comenzó su huelga en la prisión de Manacas, ya débil por la desnutrición, en protesta por el trabajo forzado y las condicio-nes inhumanas. Con 25 días de huelga, lo trasladaron a otra prisión, donde murió sin atención médica.
Reinaldo Cordero Izquierdo, murió el 21 de mayo de 1975 en una prisión de Pinar del Río. Después de servir su sentencia de 10 años, se la aumentaron arbitrariamente. Durante su último año de reclusión había sido torturado severamente. Comenzó su huelga exigiendo su liberación y murió en su celda por complicaciones, sin atención médica.
José Barrios Pedré, murió el 22 de septiembre de 1977 en la prisión Pretensado, Las Villas. Comenzó su huelga de hambre recluido en una celda de máximo castigo.
Santiago Roche Valle, de 45 años, murió el 8 de septiembre de 1985 en la prisión Kilo 7 de Camagüey. Sufrió un paro cardíaco, sin haber recibido atención médica.
Nicolás González Regueiro, de 42 años, murió el 16 de septiembre de 1992 en la prisión de Manacas, Las Villas. Estaba cumpliendo 4 años de prisión por distribuir propaganda enemiga cuando le salió una úlcera duodenal. Comenzó su huelga para protestar la falta de medicina y su encierro entre delincuentes.
Orlando Zapata Tamayo, de 42 años, murió el 23 de febrero de 2010 al día 82 de su huelga. Arrestado en 2003 y en condenado en 2004 a 3 años por desacato, desorden público y desobediencia, fue designado preso de conciencia por Amnistía Internacional. En prisión, le aumentaron su sentencia a más de 30 años por protestar contra los abusos que sufría. Luego de numerosas palizas y torturas, comenzó su huelga exigiendo su integridad física y ser reconocido como preso político. Por 18 días, se le negó agua de tomar, lo que condujo a insuficiencia renal. Luego, lo dejaron desnudo bajo un aire acondicionado y le dio neumonía. Horas antes de su muerte, lo llevaron al Hospital Hermanos Ameijeiras en La Habana.

(Con algunos datos de Wikipedia)

Se recomienda leer
Huelgas de Hambre en el Presidio Político”, por J A Albertini.
Preparado por el Instituto de la Memoria Historica Contra el Totalitarismo.

Compartir

HUELGAS DE HAMBRE EN CUBA

Debate

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *