El Gobierno teme que Europa investigue

Tomado de Libertad Digital.

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Inmersa en su gira europea para pedir la investigación de la muerte del disidente cubano Oswaldo Payá, su hija, Rosa María Payá, ha reiterado su desilusión ante un Gobierno del que le hubiera gustado “una actitud diferente”, pero del que ha recibido en los últimos días la promesa de “no interferir” en los esfuerzos de la disidencia por que se conozca la verdad.

De visita en el Parlamento Europeo, y tras mantener encuentros con las más altas instancias de las instituciones comunitarias para pedir una investigación sobre la muerte –”atentado”, precisó en varias ocasiones en rueda de prensa- de su padre, Rosa María Payá ha revelado que se reunió en Madrid con el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, días después de haberse declarado públicamente decepcionada por el cambio de actitud en un Gobierno que siempre se ha significado a favor de la disidencia cubana.

A petición de la propia Rosa María, el ministro Margallo recibió a la hija del fallecido disidente en su despacho para asegurarle, como relató la propia Payá a Libertad Digital, que “no interferirá” en sus esfuerzos por conocer la verdad de cómo murió su padre. “Mi misión finalizó cuando Carromero salió de la isla“, le habría dicho el ministro a la disidente.

La promesa, sin embargo, se contradice con las últimas maniobras del ministerio de Exteriores que, según fuentes populares, habría pedido a sus colaboradores en Bruselas que tiraran de archivo histórico para sacar los colores a la presidenta de UPyD Rosa Díez, cuyo hombre en el Parlamento Europeo, Francisco Sosa Wagner, sí ha abanderado una iniciativa para promover la investigación a nivel europeo. El archivo, confirman las mismas fuentes, habría revelado la inacción de Díez cuando, siendo la voz de Zapatero en la Eurocámara, “no movió un dedo” a favor de la disidencia cubana.

El instrumento elegido por el hombre de UPyD en Bruselas ha sido el de una declaración escrita, una figura más simbólica que práctica en la que los diputados de la cámara (la mitad más uno) pedirían a la jefa de la diplomacia Europea, Catherine Ashton, que hurgue en la verdad. Precisamente a la falta de efectividad aluden los españoles del PP para, aun proclamando apoyo incondicional a la causa de Payá, negarse a firmar dicho documento.

La propia Rosa María se muestra abierta a todo tipo de caminos, con tal de que desde Europa se haga todo lo posible por esclarecer la verdad. “Estamos estudiando cuál sería la vía más efectiva”, aclaró Payá, en alusión a la, por el momento, malograda declaración escrita que tanto malestar causó entre las filas populares europeas, divididas entre las consignas que llegaban desde Madrid y sus principios de siempre.

También las Naciones Unidas, explicó Payá en Bruselas, tienen el caso entre manos. “Han comenzado las investigaciones por su cuenta. Están en contacto con las partes”, detalló.

Compromisos “estrictamente jurídicos”

La duda de qué podría haber prometido el Gobierno español a cambio del regreso de Carromero permanece en la cabeza de muchos debido al repentino cambio de actitud de los habituales defensores de la causa anticastrista. En ese sentido, el ministro Margallo aclaró a Payá que España adquirió con los Castro “compromisos estrictamente jurídicos y de derecho internacional”, según relató ella misma a este diario.

Solidaridad sí; resultados, “veremos en el futuro”

Rosa María Payá asegura haberse sentido muy arropada por su tradicional partido amigo y por muchos de los miembros del PP español en el Parlamento Europeo. Sin ir más lejos, el amigo de su padre, promotor de que fuera galardonado con el premio Sajarov, José Ignacio Salafranca, estuvo “muy cariñoso” con ella y le brindó toda la colaboración.

Sin embargo, habrá que esperar unos días para saber en qué materializa el apoyo popular. “Tenemos la solidaridad y la receptividad de todos o casi todos los parlamentarios, pero los resultados los veremos en el futuro“, dijo Payá después de mantener encuentros con destacados miembros como el secretario general del PPE, Antonio López Istúriz, el diputado Santiago Fisas o el jefe de las filas populares en la Eurocámara, Jaime Mayor Oreja.

La disidente cubana aprovechó, además, su presencia en Bruselas para pedir a la UE que se mantenga firme en su posición común con Cuba, y que sea “más concreta” en el terreno del respeto a los derechos humanos. Rosa María Payá recordó que en la isla no ha cambiado nada ni se ha producido nada que pueda ser interpretado  como “paso hacia la democracia”.

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