Esperanza

CARROMERO 

 

El “Caso Ángel Carromero”, llamado así por la prensa española en general, en realidad debiera llamarse el “Caso Payá-Cepero-Carromero-Modig” y no se trata únicamente de un caso de violación de la ley de tránsito donde murieron dos personas en un accidente. Es, sin duda alguna, un caso político donde sobran las sombras, y en el que urge una investigación internacional, como ha pedido desde el inicio la familia Payá.

Muy solitaria en su empeño estuvo hasta ahora la familia Payá en su reclamo; salvo algunos pocos que la apoyamos, hasta ahora ningún político de envergadura se había comprometido verbalmente y había exigido la investigación. Recientemente lo ha hecho Esperanza Aguirre, lo que una vez más debemos agradecer los cubanos. Ha sido la única política que siempre ha plantado cara con la verdad frente a los desmanes de la dictadura.

Que hay sombras sobre el caso lo venimos diciendo también algunos pocos desde que lamentablemente se perdieron las vidas del líder Oswaldo Payá Sardiñas y del joven Harold Cepero Escalante, dos figuras políticas incontestables en el desolador panorama político cubano, incluido el de la disidencia. La desaparición física de ambos es ya un hecho político. La presencia de Ángel Carromero y de Aron Modig lo es, dos militantes por la libertad. El desenvolvimiento de los hechos y la posterior postura de la tiranía castrista constituyen evidencias políticas. El silencio, del que ya muchos llaman “el bello durmiente”, del sueco Jens Aron Modig, es por encima de todo un silencio político. La colaboración en secreto de Margallo, ministro de Exteriores, la negociación de la que todavía no se ha aclarado en qué consistió, es un asunto de gravedad política.

Desde Aznar –que yo recuerde–, los cubanos no hemos tenido suerte con los ministros de Exteriores. Recuerden a Matute, ¡qué clase de matute! Quien en más de una ocasión subrayó que a Cuba no se la tocaran, o sea, al castrismo. Su amistad, y más, con el ex ministro de Exteriores cubano de la época, el hoy tronado Roberto Robaina, fue de una imbecilidad probada con creces. Después, con Zapatero, tuvimos a Moratinos, cuya actitud frente al clero cubano y al castrismo (viene siendo lo mismo) le valió el mote, entre otros, de Desatinos; este señor fue más lejos, ignoró completamente a la disidencia y la canjeó quién sabe por qué. Los presos políticos de la Primavera Negra del 2003, más unos cuantos delincuentes y chivas (agentes encubiertos), fueron desterrados de manera obligada a España, junto a sus numerosos familiares. Engañándolos sobre lo que sería su destino, cosa que los mismos presos han confesado. Bueno, Moratinos le mintió a los presos de verdad, a los agentes ya les deben de haber dado desde hace rato su plan de trabajo, y algunos desde hace rato lo están cumpliendo y sobre cumpliendo, en pachanga con la iglesia castrista, no lo olvidemos. Y ahora llega Margallo, ministro de Exteriores de Rajoy. Ya una amiga le colgó el nombrete de Mal Gallo. Muy merecido, por cierto. En fin, todos cómplices, vergonzoso.

Menos mal que todavía quedan políticos como Esperanza Aguirre. Ella nos devuelve la “esperanza” a los cubanos de que por fin algún día la dictadura castrista será investigada y juzgada como lo que es: una tiranía populista y dinástica que ostenta el poder desde hace 54 años. Esa investigación debe iniciarse de inmediato. Debieran empezar por el crimen en el que están involucrados indirectamente Carromero y Modig, y del que probablemente no sean culpables. Lo serán, sin embargo, mientras más lo encubran con su actitud.

En esa investigación se debieran recoger las declaraciones de personas implicadas e investigar a esas personas y a hechos ocurrido poco antes, durante y después del supuesto accidente:

“1.- Localizar e interrogar al teniente coronel que sacó del coche a Aron y a Ángel.
2.- Localizar e interrogar al médico legal que iba en la ambulancia.
3.- Localizar e interrogar al forense que testificó en el juicio.
4.- Localizar e interrogar al médico conocido como “El Nene”, hijo del doctor Pérez Prospec.
5.- Localizar e interrogar al secretario judicial que se negó a dar su nombre a hijo de Oswaldo Payá.
6.- Localizar e investigar al twittero oficial Yohandry Fontana, que mañana desde horas tempranas y antes que ocurriera el accidente anunció ufano que Payá iría a viajar y lo twitteó.
7.- Localizar e interrogar al conductor del tractor.
8.- Localizar e interrogar a un montón de gente que sabe y calla.”

Estos ocho puntos fueron expuestos en internet y en Facebook por el MCL y por la familia Payá. Yo añadiría que hay que tener en cuenta las pruebas de la cantidad de veces en las que agentes y esbirros del castrismo amenazaron de muerte a Payá y las que intentaron asesinarlo provocando inclusive un accidente anterior de coche del que afortunadamente salió ilesa toda la familia Payá que viajaba en el mismo. Existen grabaciones y fotos en internet de estos hechos. Como existe la frase dicha por el agente encubierto Carlos Serpa Maceira, el agente “Emilio”, que pocos minutos después de conocerse las muertes de Payá y de Harold, publicó jocoso en internet un: “Hasta la vista, Baby”. Habría que sacar a la luz, sobre todo eso, el SMS recibido desde el celular de Modig, donde el sueco decía que un Lada los estaba embistiendo por detrás en la carretera. Por cierto, ¿apareció finalmente el teléfono móvil de Payá?

Queda mucho por investigar… Y habría además que investigar uno por uno los crímenes de la dinastía asesina de los Castro en estos 54 años de tiranía. Por el momento, la “esperanza” de los cubanos para que eso ocurra, reside en las acciones de políticos como Esperanza Aguirre. No son muchos, por cierto.

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