Rehenes

Miércoles 17, octubre 2012.                 Por: Julio César Gálvez.

Sección: Una isla perdida en el mar.

 

Durante más de 50 años los cubanos hemos vivido inmersos en las mentiras. A toda hora, en todo momento. Unas tras otras han sido promocionadas y elogiadas como verdades absolutas por el régimen totalitario que desgobierna a La Mayor de las Antillas.

Fidel Castro se encargó de que todo fuera secreto, sórdido, tenebroso y mentiroso, mucho antes de llegar al poder, incluso desde su etapa de estudiante de bachillerato, en la escuela de los padres jesuitas de Belén. Todo ha sido un rejuego con el único fin de ostentar el poder y hacer daño a toda la humanidad. No creo que alguien dude de que odia a todo ser viviente.

No olvidemos que hace 50 años su mente tenebrosa puso al mundo al borde de una catástrofe nuclear, cuando dio la orden, con la complicidad del general Issa Plíe, jefe del destacamento militar soviético en la isla, para el derribó del avión de reconocimiento estadounidense U2, con un misil S75 ruso instalado en Cuba, donde murió el mayor Rudolf Anderson, piloto de la aeronave, sin importarle un ápice las consecuencias del acto.

Era el sábado 27 de octubre de 1962. Se iniciaba la Crisis del Caribe o de los Misiles y Castro vociferaba ante los micrófonos de la radio y la televisión “ … jamás en nuestra patria se instalaran armas nucleares que pongan en peligro la paz mundial ”

Años han pasado de estos hechos y las mentiras de todo tipo de Fidel Castro continuaron a través del tiempo. Pero parece que el apego a la mentira es algo que está en los genes de la familia. Desde el 2006 cuando su hermano menor, Raúl Castro asumiera el mando de la isla prometió cambiar y restructurar muchas cosas en la isla, entre ellas una reforma a la ley de inmigración, a la cual le acaba de tocar el turno.

Muchos son los ilusos que alaban esta nueva medida que entrara en vigor en enero de 2013, sin apenas conocer lo publicado en la Gaceta Oficial de la República de Cuba. No se necesitara permiso de salida – la llamada Carta Blanca – ni Carta de Invitación para poder viajar, pero, y aquí es donde está la primera trampa, el gobierno se abroga el derecho, la potestad y todo lo demás, de no otorgarte el pasaporte si lo estima pertinente. Además la ley establece diferentes categorizaciones, según criterio del Ministerio del Interior, de permitirte viajar o no.

Dice el viejo refrán,  “ quien inventó la ley inventó la trampa ” lo que se aplica sin dificultad al caso cubano.

Es otra mentira más del régimen cubano para seguir ganando tiempo en su permanencia en el poder y gritar a los cuatro vientos “ los cambios que se están produciendo dentro de Cuba ”

Lo cierto es que mientras no cese el dominio castrista, no se proclame una amnistía general para todos los presos políticos y de conciencia, se establezcan las bases para un referendo constitucional, la existencia de libertad de prensa y opinión, el derecho de asociación y creación de partidos políticos y el respeto a la libertad plena de los seres humanos,  los cubanos seguirán  siendo rehenes de la mafia que está adueñada del poder en la isla, aunque promulguen nueva medidas y leyes maquilladoras de mentiras. Tiempo al tiempo y sabremos la realidad.

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