Causa Canimar ( parte final )

FOTO : Roberto Calveiro León.
 Autor del relato: Manuel Pozo.
…Sobre la embarcación había mucha confusión y miedo. Algunos pasajeros comenzaron a darse cuenta de lo que estaba pasando, otros decidieron esconderse o parapetarse del fuego sin saber las razones del tiroteo y  de las amenazas del ferrocemento y los militares de Castro.
Los tres jóvenes estaban seguros de que el barco no avanzaría mucho más.Ya se veían algunos muertos y heridos sobre cubierta,la mayoría abatidos con  la metralla de altos calibres de las autoridades cubanas, que evidentemente recibieron la orden de disparar y agredir a mansalva. El buque ya navegaba a la deriva; el puesto de mando y el timón estaban abandonados, el capitan y toda la tripulación buscaron proteger sus vidas a toda costa, ninguno de ellos fue herido y ninguno actuó en socorro de los pasajeros alcanzados por los fusiles comunistas.
-Te digo  que los únicos socorristas fuimos nosotros mismos- -me aclara Roberto Calveiro- -Ya veíamos cadáveres y varios heridos en cada parte del barco, colocábamos a algunos lejos del tiroteo y a otros los movíamos para saber si aún vivían . Al principio cayeron los que se encontraban encima, en la cubierta, pero poco a poco algunos bajaban al interior ya heridos o los alcanzaban las balas que traspasaban las paredes de la nave. Y sí Pozo, vimos muertos de todas las edades. Niños, mujeres,ancianos, de todas la razas. Las balas disparadas a diestra y siniestra pegan en donde quiera y a cualquiera. En pricipio les advertimos sobre la presencia de niños en el barco, pero como si eso los alentara a disparar y no a contener el tremendo crimen. El único de ellos que fue herido fue el sargento al que Sergio le disparó en defensa propia. Y aquí quiero aclarar algo: A ese militar lo ayudamos al máximo, él mismo nos orientó cómo debíamos asistirlo; siempre Silvio y yo hemos dicho que ese sargento llegó a la orilla vivo, en el juicio supimos que murió-.
-El fuego de las armas paró, algo que todos rezaban porque sucediera. El barco estaba destrozado. Del puesto de mando no quedaba nada; parece que resultó el blanco principal para evitar cualquier maniobra de nosotros-.
-Por unos 10 ó 15 minutos los militares navegaban alrededor del 20 Aniversario*…; algunas avionetas nos sobrevolaban. El barco grande tenía malas intensiones. En ningún momento, a partir de que cesó la andanada de balas, nos advirtieron rendición. Todos pensábamos que en breve comenzaría alguna acción para someternos. Los pasajeros estaban en pánico, por supuesto, después de ver y saber de lo que era capaz el gobierno apenas sacaban la cabeza para conocer la situación-.
-Manolo, sabíamos que aquello no terminaría con esa calma – rememora Papito- – Sergio y yo recorríamos agachados algunas parte del barco, mientras que Silvio  asomado por alguna escotilla vió al ferrocemento avanzar hacia nosotros,cuando gritó “¡Nos van a chocar!..¡estos hijos de putas nos van a chocar!”… Pozo, no pasó ni un minuto desde que Silvió dio la alarma  y el momento en que el barco criminal nos chocó con tremenda fuerza por uno de los lados. Todo se estremeció, parecía que nos había caído una bomba en el mismo centro. Te juro que muchos pasajeros pensaron eso, hasta yo. Después de esta primera embestida algunos pasajeros salieron de sus escondites y corrían sin dirección. No pocos subieron a cubierta en su desesperación. Pecisamente aquí comenzaron a disparar los chorros tremendos de agua, una embarcación bombero se encargaba de lastimar severamente con sus chorros a todos los que se aventuraban en cubierta. Los pasajeros pedían piedad, mostraban a sus hijos, se ponían las manos en forma de ruego, pidiendo a los militares que pararan la evidente intensión de hundirnos-.
-Se repitieron los choques, una y muchas veces más. Ya veíamos como entraba agua. Silvio y yo tratábamos de decirle a los que estaban abajo que nos íbamos a hundir. La gente se retiró de las paredes para no ser golpeado por una de las embestidas del ferrocemento. Nadie sabía qué hacer-. 
-Hacía un buen rato que no veíamos a Sergio. Tomamos la decisión de tirarnos al agua- -resume Roberto Calveiro (Papito) en la recapitulación de esta historia-. -La embarcación se rajaba, se escuchaban como los hierros se retorcían y recuerdo el sonido del hundimiento.No creo que en esa parte hubiera una profundidad de cientos de metros, pero estaba tan hondo como para tragrárselo todo-.
-Seguíamos buscando a Sergio, lo voceamos entre los dos y nada. Silvio buscaba a su hermano afanosamente entre los heridos e inconscientes,yo trataba de animarlo pero algo malo estaba sucediendo. Sergio era el más preparado de nosotros para esa acción. La situación era isostenible. Había que abandonar el barco. La mayoría de los sobrevivientes tomaron la decisión de saltar; no había salvavidas, ni botes ni nada para este momento, cada cual se salvaba como podía, algunos nadaban hasta una de las embarcaciones del mismo gobierno que causaba el linchamiento, allí eran tratados como culpables y no como victimas, hasta los menores de edad eran tratados como enemigos-.

Conozco que Papito evita hablar de su amigo Sergio Aguila Llanes. Sé que él personalmente encontró a Sergio antes de lanzarse al agua; el buque se hundía y en el momento que lo encontró -un poco más abajo de la parte de la cubierta que quedaba a flote- el joven recluta sangraba por la boca y le dijo a Papito que se había golpeado con una puerta. Mi amigo no lo vio mal, pero sabía que no tenía muchos deseos de abandonar el barco. Trató de agarrarlo y subirlo, Sergio se resistió…¡Vamos hay que tirarse! -insistió Papito-, pero nada podía hacer para convencerlo.
El barco se hundió con Sergio en su interior. Ellos (Silvio y Roberto Calveiro) no saben si estaba muy mal herido, al punto de saber que no iba a continuar con vida o si había determinado no dejarse atrapar por los comunistas, conociendo todas las acusaciones que enfrentaba y por supuesto el paredón.
Nunca se supo si rescataron el cuerpo. Tampoco se conoció la cantidad de muertos y heridos que hubo en esta matanza del Río Canimar. Por los relatos que de mis amigos escuché puedo creer que la mitad de los pasajeros fueron heridos o asesinados en esta reacción ordenada de los militares del régimen. Jamás las autoridades han hablado de las cifras oficiales de muertos y heridos. En aquellos años la información podía ocultarse y los pocos sobrevivientes fueron advertidos para que no trascendiera el hecho. Los vivos fueron subidos a las diferentes lanchas y embarcaciones militares y trasladados a los cuarteles de la policía política de Matanza y la Habana. Algunos muertos fueron recogidos y entregados a sus familiares y otros yacen en el fondo de la desembocadura del  Río Canimar con los restos de la embarcación…

-En realidad Manolo el mundo sabe poco sobre este crimen. Gracias a algunos periodistas del exilio y otros amigos como tú que siempre han estado pendiente de lo malo que le ha ocurrido a nuetro pueblo es que estas historias no quedan en el olvido. Este fue un horrendo crimen del gobierno cubano y debe ser juzgado por eso. Nosotros cometimos un error, lo sé. Estábamos desesperados por dejar aquello y esa loca idea fue el peor plan de todos, pero el gobierno tenía suficientes recursos para frenarnos y evitar el genocidio- -Concluye Roberto Calveiro.

Conocí a Papito y a Silvio cuando llegué al Presidio Político de la prisión Combinado del Este en 1989, ya llevaban 9 años en la cárcel; a ambos le pidieron pena de muerte y  la conmutaron a 30 años por ser menores de edad en el momento del delito. Los jóvenes eran parte del Nuevo Presidio Político Plantado y posteriormente firmantes del Comunicado 1/91, que 12 hermanos firmamos dentro de nuestras celdas, dirigido a Fidel Castro y a su gobierno, responsabilizándolo de cada crimen y del desastre nacional. Por esa razón fuimos trasladados de prisión y fuertemente maltratados cada día, hasta que por nuestras posiciones fuimos devuelto al Combinado…
Roberto y Silvio fueron parte de los presos políticos desterrados a Madrid en el año 1992. Allá me encontré con ellos al viajar en las mismas circunstancias,  y para continuar juntos Papito y yo llegamos a Miami el 4 de enero de 1993 a traves del valioso Programa Exodo de la Fundación Cubano Americana de aquellos años y las gestiones del insustituible Jorge Mas Canosa.
Papito regreso a Galicia, España y allá vive con su esposa Carmen, su hijo Sergio de 17años y su hija  Lidia (12). Su padre Manuel Calveiro (72) que tanto pidió por su vida y su libertad aquí en el exilio vive actualmente  en el área de Homestead.

Final

*Nombre de la embarcación de recreo que navegaba por el río canimar en la provincia de Matanza

 

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