TRIBUNA DE EL IMPARCIAL

Mujeres cubanas ejemplares

Por David Ortega Gutierrez

David Ortega Gutiérrez es Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Rey Juan Carlos.

Hace algunos días tuve la suerte y el honor de asistir en Madrid a la entrega de los Premios Derechos Humanos Libertad 2012 que otorga la “Asociación por la Paz Continental” (Asopazco) -ONG nacida en 1988 que promueve la defensa de la Declaración Universal de los Derechos Humanos-. Lo recibieron la conocida escritora cubana Zoé Valdés, por su compromiso en la defensa de los derechos humanos y libertad del pueblo cubano y Sara Marta Fonseca, que no asistió a recogerlo, pues no pudo salir de Cuba, y cuya biografía me ha impactado profundamente.

Acaba de cumplir 42 años, está casada y tiene dos hijos. Siempre cercana a la causa de la libertad de su pueblo cubano, en el año 2004 comienza a participar activamente con la oposición. Actualmente es Secretaria del Partido Pro-Derechos Humanos de Cuba, afiliada a la Fundación Sajarov y miembro del Movimiento Feminista por los Derechos Civiles Rosa Parks. En estos últimos tres años no ha dejado de manifestarse públicamente por la libertad de los presos políticos cubanos. Esta actitud valiente y decidida contra la dictadura de los Castro, le ha llevado a sufrir más de una treintena de detenciones y hostigamientos por parte de la policía del régimen. Su casa ha sido atacada en múltiples ocasiones por turbas favorables al régimen dictatorial, rompiéndole ventanas y llenándola de pintadas. Las palizas recibidas en comisaría por parte de la policía han sido constantes, dejando manifiestas y palpables huellas en su rostro y cuerpo. Como no podía ser de otra forma, apoya a lasDamas de Blanco, ese ejemplar movimiento de mujeres que nace en el año 2003 como protesta por los 75 presos políticos privados de libertad y algunos asesinados, como es el caso de Orlando Zapata en febrero de 2010.

Como botón de muestra de su lucha y coraje merece la pena conocer, entre muchos otros, un relato de lo vivido por Sara Marta, contado por un testigo presencial. El 18 de Abril de 2011, fuentes de la resistencia interna cubana denunciaron el arresto y la brutal paliza contra Sara Marta Fonseca Quevedo, su esposo Julio Ignacio León Pérez y su hijo mayor Julio León Fonseca, propinada por agentes policíacos del régimen cubano. La descripción del arresto fue la siguiente: “Se abalanzó la turba organizada por la policía política. Llegaron a su casa y a ella le cayeron a patadas en el piso. Le rompieron las ventanas, le metieron hierros en todas las ventanas y las rompieron todas. Se metieron dentro de su casa, acabaron todo el ventanal. La tiraron al piso, entre toda la turba, empezaron a caerle a patadas y a piñazos en el piso”, denunció René Ramón Rodríguez Bonelle, miembro del Partido Pro Derechos Humanos y compañero de lucha de Sara Marta. El activista agregó que el esposo e hijo de Fonseca Quevedo se enfrentaron a la turba gritando consignas antigubernamentales, y que la policía vestida de civil se les abalanzó, forzándolos a entrar en un carro patrullero. “Todo fue organizado por la policía política, ella está muy golpeada, se la llevaron sangrando”, agregó Rodríguez Bonelle. Los vecinos testificaron, “se los llevaron descalzos, ha sido una barbarie, nunca se había visto de esa forma”. Los vecinos de la activista informaron que los golpes se los empezaron a dar dentro de la casa a ella, su esposo e hijo, y luego los sacaron para la calle, golpeándolos con mayor fuerza ya que éstos se sentaron en el piso haciendo uso de la resistencia cívica”.

Sara Marta es una resistente pacífica, que apuesta su vida por la libertad y los derechos de los suyos. Pertenece a ese grupo de mujeres cubanas admirables, luchadoras incansables, firmes, valientes, permanentes. Que en su rostro y en su mirada transmiten la fuerza de la razón y de la convicción. En estas mujeres hay camaradería, compañerismo por el sufrimiento común, saben que se tienen a ellas mismas, y que el tiempo corre a su favor. Ni un paso atrás ante la injusticia y la barbarie. No ceder frente al abuso y la violencia del régimen. La clave del éxito es la determinación, y la tienen. Desde aquí, les mostramos nuestro total apoyo y admiración, esperando que la tibieza de muchos países que se llaman democráticos se transforme en decidida acción para acabar con una de las dictaduras más antiguas y vergonzantes del planeta. Las mujeres cubanas, como Sara Marta, se lo merecen.

 

 

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