Más sobre las Damas de Blanco

ERAN OTROS TIEMPOS: LAURA POLLÁN

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Acto de Repudio
Laura Pollán, con su brazo en cabestrillo,
 lastimado en un anterior ataque,
se asoma a la puerta de su vivienda .
Detrás otra “fiera”, Reina Luisa Tamayo.

Angélica Mora
Apuntes de una Periodista
Nueva York

Lo he pensado mucho antes de escribir estas líneas, porque me duelen cada una de sus letras.
Desde hace algún tiempo, estoy experimentando lo que siento como un tañido de campana que suena a requiem con las Damas de Blanco.

El comején del régimen se adentró en su madera, que no pudo se carcomida en los tiempos de su fundadora, Laura Pollán, quien dirigió al grupo por más de una década.

Cambios en las delegaciones me dieron el primer timbrazo que algo no estaba bien y me lo confirman hoy las increíbles declaraciones de halago de su vocera actual  Berta Soler, luego de su reunión de este jueves con el cardenal Jaime Ortega.

Para endulzar el encuentro se decidió que asistiera Laura, la hija de la fundadora Laura Pollán quien falleció en circunstancias extrañas el 14 de octubre del año pasado y fue enterrada ese mismo día, privando a la oposición de rendirle un justo homenaje.
(Todavía me pregunto, ¿qué temió la Cúpula gobernante al ordenar una rápida sepultura de la líder de las Damas de Blanco?)

Con este encuentro, pareciera que el máximo representante de la Iglesia Católica en Cuba -todo condescendiente- le hubiera hecho un favor al grupo, llenándolo de advertencias, luego de negarse tantas veces a recibirlo en el pasado, en  momentos críticos.

Hay que tener en cuenta que el Cardenal en su último viaje a Estados Unidos  mostró cual era su verdadera misión como emisario: A favor del gobierno y no del pueblo cubano…  y menos aún de una oposición, perseguida diariamente por el régimen.

¿Se habló acaso, en la reunión del arzobispado, de las dos integrantes presas: Niurka Luque y Sonia Garro?

No se puede claudicar con el enemigo y sus colaboradores,  quienes sólo quieren la destrucción del grupo y de toda la oposición de la Isla.

El régimen está desesperado porque su barco hace agua por todas partes y necesita parches para calafatear lo que le queda.
El miedo de Raúl Castro y sus secuaces a bordo, son dos fundamentales: La enfermedad de Hugo Chávez y  las Damas de Blanco.
A estas últimas las quería neutralizar a como diera lugar, porque estaban haciendo mucho ruido, dentro de la isla y en la esfera internacional.
Hoy se puede decir que un temor ha quedado ya de lado y son las Damas de Blanco.

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