Con nombre de mujer

                                    Por: Julio César Gálvez.

Sección: Una isla perdida en el mar.

 

Hilda, Irene, Josefa, Catalina, Marianne. No importa el nombre ni su lugar de origen, todas merecen nuestro respeto.  En casi toda América Latina y otras partes del mundo, el segundo domingo de mayo se celebra el Día de las Madres. En Cuba es una tradición casi desaparecida, como casi todo, después de instaurado en el poder el totalitarismo castrista. Una flor roja o blanca, prendida en la blusa o en la solapa del saco o la camisa, marcaban la diferencia entre si la progenitora de nuestras vidas estaba viva o ya no se encontraba en este mundo.

Quizá pocos conozcan que fue el  periodista Víctor Muñoz, quien lograra, mediante una amplia campaña popular, que el Ayuntamiento de La Habana inscribiera y oficializara la celebración del Día de las Madres en 1921, el que a partir de 1928 se conmemoró en todo el país.

La primera celebración realizada en Cuba de la que se tenga información, hubo de efectuarse en 1919 en la logia Los Perseverantes, — que ese día abrió las puertas del templo al público —  de Puerto Padre, en Las Tunas, por iniciativa del doctor Eduardo Queral.  Fue un acto cultural y de reconocimiento a las madres cubanas, que contó con el apoyo de la sociedad civil de esta región oriental.

En 1920,  Francisco Montoto se convirtió en el principal promotor del Día de las Madres, cuya celebración se realizó el segundo domingo de mayo, siguiendo la tradición implantada en Filadelfia por la maestra Ana Jarvis desde 1908, que contó con un desfile de madres e hijos por las calles de Santiago de las Vegas y culminó con una velada cultural en el Centro de Instrucción y Recreo de la localidad capitalina.

Pero este domingo 13 de mayo, Día de las Madres, la situación de las mujeres cubanas se torna más difícil e insostenible. Siendo las que llevan la carga principal de responsabilidades en el hogar y la familia, no se vislumbra la salida a los múltiples problemas que afronta día a día. El régimen dictatorial cubano no cesa de hablar de los cambios que se vienen produciendo, los cuales son más virtuales que reales. Los verdaderos cambios que necesita Cuba están aún por implementarse y no son pocas las cubanas, madres, hijas, abuelas las que exigen y demandan, a su forma y manera, por los mismos. Más de una ha ido a parar a los calabozos oscuros e inmundos de una estación de policía o a las tapiadas de la Seguridad del Estado por reclamar pan, justicia y libertad.

Hace un año atrás, también un Día de las Madres, el régimen dictatorial cubano se volvió a manchar las manos de sangre y regocijó, una vez más, en llenar de luto el corazón de otra madre cubana. Lamentablemente no ha sido la única que ha sufrido la alevosía y el ensañamiento de la cúpula militar que desgobierna en la isla desde hace más de 50 años. Se quitó el antifaz del cacareado respeto a los derechos humanos con la muerte del opositor pacífico Juan Wilfredo Soto García, como resultado de la salvaje golpiza que recibiera días antes por cuatro agentes de la Policía Nacional en el parque Leoncio Vidal, del centro de la ciudad de Santa Clara, cuando procedían a detenerlo.

 “ El estudiante “, sobrenombre por el que era conocido el  fornido y corpulento miembro de la Coalición Central Opositora, tuvo que ser recluido en la sala de cuidados intensivos del Hospital Arnaldo Milián Castro, de la provincia de Villa Clara, en el centro de la isla,  ya que después de la agresión entró en estado de coma, del cual nunca se recuperó. Un asesinato más. Uno más entre los miles que han cometido en estos 53 años de totalitarismo, al que todavía se empeñan en llamar revolución.  

Mucho antes de la llegada del Papa Benedicto XVI a Cuba, el pasado mes de marzo, centenares de opositores fueron detenidos, encarcelados, retenidos dentro de sus casas sin poder salir a la calle o golpeados brutalmente, incluso delante de sus hijos, como el caso de José Daniel Ferrer y su esposa, donde más de una mujer resultó con un ojo morado o un brazo fracturado. Los métodos represivos regresan a la etapa de la barbarie ante el miedo a la perdida del poder. No importa si se es hombre o mujer para arremeter contra quien no acate el discurso oficial. No podemos olvidar el grito de “ a darle machete que son pocas ”, durante un ataque de las turbas de Respuesta Rápida contra las Damas de Blanco, antes de que muriera Laura Pollán el pasado año.

La cultura popular cubana que se reconoce a sí misma como machista hace gala oficial de la represión contra las mujeres. No le importan las críticas por los abusos cometidos. Solo el ordeno y mando de los generales temerosos de perder sus  prebendas. Se olvidan de que nacieron del vientre de una mujer que les dio la vida. Para ellos la palabra mujer solo tiene dos significados; satisfacer sus vicios y lujurias, sus instintos más bestiales en las jóvenes amantes que mantienen a pares por toda la geografía de la isla a base de dinero y regalos, y las que trabajan de sirvientas y criadas en las lujosas mansiones que les robaron a sus legítimos dueños después de hacer lo mismo con la nación cubana.     

Una vez más queda claro cuáles son los pretendidos cambios anunciados por los comunistas cubanos. Es la intolerancia y la intransigencia de una filosofía decadente y desfasada que reconoce se encuentra en los estertores de la agonía. Es la impotencia de saber que se acerca su fin.

Pero ante la continúa y desmedida violencia contra las mujeres cubanas por reclamar sus derechos a vivir con dignidad,  ¿ qué pronunciamientos hará la chilena  Michele Bachelet, vicesecretaria de la ONU ?  ¿ Qué  posición  asumirá la Unión Europea ?   ¿ Cuál será la postura de la Iglesia Católica Cubana ante las agresiones de que son objetos las mujeres en la isla  ? ¿ Seguirán las democracias occidentales haciéndole el juego a los asesinos que desgobiernan en Cuba desde hace más de 50 años  ?

¡ Basta ya ¡  ¡ Es hora de parar tanto abuso¡  ¡ Hasta cuando tanto sufrimiento, tanta afrenta, tanta maldad contra quienes nos dieron el ser, contra el pueblo cubano ¡ Una vez más el totalitarismo cubano se vuelve a equivocar en su accionar.  Quienes desgobiernan en Cuba no han aprendido la lección brindada por las mujeres cubanas en su lucha por la libertad y la democracia. La historia recoge los nombres de muchas cubanas que ofrendaron su vida por la independencia contra el colonialismo español; las luchas sociales, obreras y políticas en la época republicana y durante años de enfrentamientos a la dictadura castrista. Ejemplo de ellas son las Damas de Blanco, el Movimiento Femenino Rosa Park, FLAMUR  y otras más en la actualidad. No debemos olvidar que las mujeres son el motor impulsor de la vida y hay que contar con ellas para todo en este mundo.  De seguro que se vuelven a equivocar los viejos generales.  Tiempo al tiempo.

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