A la escuela hay que llegar puntual.

Por: Julio César Gálvez.

Sección: Una isla perdida en el mar.

 

No podemos ser absolutos, pero la realidad es que la izquierda en todo el mundo presume de mentirosos, corruptos y olvidadizos. No son las acusaciones públicas de estos hechos, es que se jactan y presumen de los mismos con total impunidad. Quienes detectan el poder en Cuba también forman parte de este entramado mundial.

Hace unos días Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional declaró al sitio digital Rebelión  “ … vamos a realizar una reforma migratoria radical y profunda ”

“ Estamos realizando un estudio sobre este tema de vital importancia para la seguridad de nuestro país ”, señala la citada publicación, quien no da detalles ni plazos de cumplimiento al señalado estudio que menciona Alarcón, quien irónicamente ahora cambia de casaca, después de ser acérrimo defensor de prohibir viajar al extranjero a los cubanos, una ley impuesta desde 1959 por el régimen cubano.

El tema  migratorio  siempre  lo  ha  utilizado  el  totalitarismo  cubano como medida “ para proteger el capital humano ”, la llamada “ formación de médicos y profesionales que al Estado cubano le cuesta muy cara y los Estados Unidos hace todo lo posible por privarnos de esas riquezas humanas ”, señaló el dirigente cubano, quien en el 2008 sostuvo un encuentro con estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas ( UCI ), donde justificaba la prohibición de los cubanos a viajar libremente. De este encuentro existe un video que circula por la red con las enérgicas palabras de respuesta ante los presentes.

Lamentablemente a este señor se le olvida todo lo acontecido en materia migratoria durante los últimos 52 años de desgobierno en la Mayor de las Antillas, por lo que siguen con el eterno cuento de realizar un estudio. Nada nuevo bajo el sol. Tan pronto la revolución verde oliva se instauró en el poder suprimió el libre tránsito de sus ciudadanos hacia el exterior, primero aduciendo la posible escapatoria de quienes habían sido militares de carrera en anteriores gobiernos; después con el pretexto de impedir sacar dinero del país a los legítimos dueños y propietarios de negocios confiscados; más tarde para que no entraran a la isla espías y enemigos de la revolución; después nada más que los elegidos por el nuevo sistema, definitivamente para convertirla en una prisión rodeada de agua por todos lados.

Ahora, con los nuevos cantos de sirena de quienes ostentan el poder en Cuba, y los que ven el posible filón económico – por supuesto supeditados a los designios castristas –  la emigración y todo lo que de ella se deriva, sirva para un  estudio más que rentable  y estén pensando en abrir una nueva escuela para continuar analizando el tema después de más de 50 años. Solo que al señor Alarcón y el resto de la nomenklatura cubana se les olvidó que a la escuela hay que llegar puntual. Sin los Castro en el poder, con libertad y democracia como primera clase, el problema migratorio es fácil de solucionar.

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