Los olvidos de Dilma y Raúl.

Por: Julio César Gálvez.

Sección: Una isla perdida en el mar.

 

La foto ha recorrido el mundo entero. Una fotografía que captó un momento único. Una risueña Dilma Rousseff le cuenta secreticos al oído a Raúl Castro, el segundo de la dinastía familiar instaurado en el poder. ¿ Qué le confesaba la presidenta de Brasil al general que nunca ha participado en batalla alguna ? ¡ Vaya usted a saber ¡

Durante la primera visita oficial de Dilma a la Mayor de las Antillas todo fue sonrisas, halagos, mimos, expectativas de negocios y futuras inversiones del gigante sudamericano en Cuba, enfrascado en la remodelación y modernización del puerto de Mariel, en la costa norte de la provincia La Habana, a unas 100 millas de las costas de Florida, a un coste aproximado de 800 millones de dólares. La educación, la salud, el azúcar, la soja y hasta el etanol, tan duramente criticado por Fidel Castro, están en la bolsa de trabajo y cooperación entre ambos países.

El intercambio comercial se ha incrementado más de un 30 por ciento del 2006 a noviembre de 2011, al pasar de 376 millones a 570 millones de dólares, según datos oficiales.

Brasil con casi 204 millones de habitantes es el quinto país más poblado del mundo, con una renta per cápita por debajo de la media mundial que ocupa el puesto 84 en el Índice de Desarrollo Humano, inferior al de muchos países de la región anda en busca de expandir sus negocios e intereses en todo el mundo y Cuba se le presenta como un posible puente cercano hacia Estados Unidos para sus productos. Cosas de negocios que hablaron ambas partes. Pero, y de los derechos humanos, ¿ qué ? Bien, gracias.

El ministro de Exteriores de Brasil, Antonio Patriota, durante los preparativos del viaje que llevó a la mandataria a Cuba y posteriormente a Haití, señaló “ … la situación de los Derechos Humanos en Cuba no es de emergencia ” “ Con Cuba hay una relación cercana en el plano político y en el plano económico cada vez más ”

Por supuesto que las palabras de este ministro están en sintonía con las de su presidenta, que se olvidó de su pasado de guerrillera izquierdista, perseguida por actos – que muchos afirman de asesinato o ajusticiamiento político, asalto a entidades bancarias o búsqueda de financiamiento para la lucha armada – según el bando en que se milite, su detención, tortura y defensa de los derechos humanos en su lucha contra la dictadura militar que sufrió su país durante el pasado siglo.

De eso se olvido en su viaje a la isla. En este caso lo importante eran los negocios. Que a un grupo de mujeres les den golpes, las arrastren por los pelos y las detengan por salir  a la calle reclamando libertad, justicia y respeto a la dignidad humana no es de importancia para Dilma Rousseff.  Reunirse con los disidentes dentro de la isla podría entorpecer sus planes económicos futuros. Quizá las torturas y sufrimientos de su prisión los echó a un lado la abuela que bautiza a su nieta por la Iglesia Católica.

Raúl se olvido de cuando en unión de su hermano mayor fustigaba a la dictadura que durante años dominó con mano de hierro la tierra de Tiradentes. ¿ Qué vienen haciendo ellos durante más de 50 años en Cuba ? La historia se repite, sólo que los nombres de los dictadores y de los países no son los mismos, los métodos de tortura y represión son más refinados con el paso de los años, pero las dictaduras de derechas o de izquierdas siempre arremeten contra quienes se les enfrentan y llegado el momento en que peligra su hegemonía acuden a las golpizas, la represión, el asesinato y la masacre pública. Es la situación actual dentro de Cuba.

La prensa  cubana  durante  años se  burló  y  arremetió  a  diario  contra  el  llamado “ milagro brasileño ”, para ahora acudir a las inversiones brasileñas en diversos sectores de la economía cubana, entre ellos la industria azucarera, que de ser la mejor en calidad y cantidad en el mundo con un promedio de 7 millones de toneladas hasta la década de los años 70 del pasado siglo, a pasado a ocupar el lugar 59, dejando paso a Brasil como mayor productor mundial con 40 millones de toneladas anualmente.

El “ milagro brasileño ” alcanzó su nivel económico más alto de popularidad en los años de mayor represión de la dictadura militar, mientras Cuba exportaba las guerrillas a todos los confines del mundo e iba mermando su economía y su productividad, viviendo a expensas de los subsidios de la extinta Unión Soviética.

En sólo 30 años, Brasil ha dejado de ser un país importador de alimentos para convertirse en una potencia agrícola, gracias a su pragmatismo en políticas macro y microeconómicas; el “ milagro brasileño ” fue la aplicación de medidas que encaminaron al gigante sudamericano en el desarrollo democrático y económico.

Por su parte en la Mayor de las Antillas se han invertido los papeles. País eminentemente agrícola, en la actualidad necesita importar más del 80 por ciento de sus necesidades básicas alimentarias, gracias a su equivocada y desfasada filosofía política aplicada. Apenas se produce algo y la situación empeora por día.  No existe la propiedad privada, libertades de ningún tipo, mucho menos un Estado de derecho y todo está bajo el férreo control del aparato militar que domina el país.

Quizá con el paso de los años Dilma se olvidó de los desposeídos, de los humildes que luchan por democracia, justicia y libertad. A lo mejor, con mucho más años que la mandataria brasileña, Raúl se olvidó de los cantos de sirena de la revolución verde oliva que pronosticaban  que Cuba sería la gran superpotencia mundial, donde todos se inundarían en la abundancia. A lo mejor ambos se hicieron los sordos ante las cosas pasadas para satisfacer sus prioridades. ¡ Ah ¡ disculpen, a lo mejor se me olvida algo.

 

 

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