El cuartico está igualito.

Por: Julio César Gálvez.

Sección: Una isla perdida en el mar.

 

Para quienes ilusos o ilusionados, de buena fe o con toda intención estaban a la expectativa y esperanzados en que la Conferencia del Partido Comunista de Cuba traería los tan publicitados “ cambios estructurales y de conceptos ” anunciados por el general Raúl Castro tomarían, al fin, el camino de la realidad se vuelven a decepcionar. Hay que ser demasiado ingenuo o tetrapléjico mental para pensar que algún día serán realidad bajo el mandato de los Castro. Más de 50 años de totalitarismo de Estado es la prueba más contundente.

Casi a diario se puede ver en los medios de comunicación noticias, opiniones, valoraciones y recomendaciones de economistas, académicos, científicos y demás opinando y dando recetas sobre como solucionar los problemas de toda índole,  actuales y futuros de la Mayor de las Antillas. Pero lo que destaca sobremanera de todos esos criterios, es que la mayoría, para no ser absolutos, provienen de personas muy respetables que no viven dentro de Cuba y desconocen o pretenden desconocer la realidad que sufre y padece el pueblo cubano.

Para opinar sobre el complicado tema cubano hay que saber como vive el cubano de a pie, ese ciudadano que tiene el miedo reflejado en su rostro y la palabra cambio en medio de su cerebro, que sufre la falta de libertades y de derechos de todo tipo. Quien vive con menos de un dólar diario para cubrir todas sus necesidades básicas, que en no pocas ocasiones camina largos tramos para cumplimentar con su trabajo ante lo imposible del transporte urbano, el que recurre a los cocimientos y  remedios caseros ante la falta de medicamentos, quien forra con cartón el interior de las suelas de sus zapatos rotos, quien desayuna con un vaso de agua con azúcar ante la carencia de leche y se quita el pequeño pan de cada día para que su hijo pueda merendar en la escuela, y a la vez quien se ríe, hace chistes, es optimista ante la incertidumbre y se sienta en el muro del malecón en la noche a contemplar las estrellas y soñar con el futuro. No es un cuento de ciencia ficción, es la realidad del día con día.

Para quienes piensan o pretenden que el problema de la Isla se resuelve con más o menos miles de millones de dólares en nuevas inversiones están rotundamente equivocados. Durante todos los años que ya dura la dinastía de los hermanos Castro al mando de su feudo particular, primero los cuantiosos subsidios que recibía de la desaparecida Unión Soviética; después las inversiones españolas en materia de Hostelería y Turismo y las canadienses en las extracciones mineras y por último la tubería que llega desde Venezuela con petróleo y demás a cambio de los grandes aportes y servicios que el régimen cubano brinda a Chávez en salud, educación, deportes, agricultura y hasta en expertos de inteligencia y  refinados métodos de torturas  psicológicas, jamás han derivado en beneficio de la población cubana. Al contrario. Las empresas inversoras van a Cuba para hacer negocios y sacar su tajada de beneficios, no para preocuparse de los demás, “ y mucho menos para meterse en política, ese es un problema entre cubanos ” No importa que se llamen Sherrif o Repsol o que la presidenta de Brasil visite la isla respaldando a las empresas de su país y no se reúna con la disidencia, olvidándose de su pasado de lucha guerrillera por la democracia y la defensa de los derechos fundamentales del ser humano.

Baste señalar que la eufemística llamada Libreta de Abastecimiento, que en breve cumplirá 50 años de imposición,  sumiendo en la agonía y el estrés diario a los cubanos por resolver algo que llevar a los buches vacíos antes de acostarse a dormir, apenas alcanza para poder mal alimentarse durante 6 o 7 días del mes.

Raúl Castro necesita realizar las prometidas y necesarias  reformas que permita la entrada “ de los malditos dólares de los enemigos de la acera de enfrente ”, para prolongar su reinado, pero sin que ello signifique  ceder el poder absoluto que tiene sobre todo y todos en la Isla. Nada de modelo vietnamita o chino. El modelo cubano es único. Asimila de cada país totalitario lo peor y lo incrementa con más de lo peor para continuar reprimiendo a toda la población. Lo acaba de ratificar en la clausura de la Conferencia del Partido Comunista cuando resaltó que no permitirá la existencia de ningún otro partido, asociación o grupo que no sea el que rige, controla y determina todo dentro de Cuba.

Muchos comentaban que era la última oportunidad que tenía el régimen para lograr los cambios que se necesitan para lograr sacar a la isla del  inmovilismo y atraso económico, social y político a que la ha conducido el empecinamiento, la intransigencia, la incapacidad y las enormes ansias de poder de una camarilla corrupta y ambiciosa.  Hace décadas  tuvo la última oportunidad. Las prórrogas también. No hay que hacerse ilusiones, solo más de lo mismo. El cuartico está igualito, parodiando la canción de Panchito Riset.

 

 

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El cuartico está igualito.

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