A contra viento

A Contra Viento.
    “Aunque nos pongan espinas en los labios
siempre habrá tiempo para sonreír”.
Ernesto Díaz.

No era precisamente poético aquel día del 4 de diciembre de 1968 cuando Ernesto Díaz fue hecho prisionero en la zona del Morrillo en el occidente de Cuba. Setenta y dos horas de combates contra elementos militares de las fuerzas de la tiranía, tras un desembarco clandestino en la zona, terminaron con el encarcelamiento de Ernesto Díaz-Rodríguez, el autor de gestas libertarias y literarias de la historia de Cuba, del presidio político y el destierro..
Hace algunos años (1989), conocí al líder de Alpha 66 dentro del rigor de la prisión política del Combinado del Este, en la Habana. Quedaban aún algunos hombres de aquel Histórico Presidio y allí, en el Combinado, el gobierno ordenó su concentración hasta que fueron liberados después de décadas de cárcel.
Recuerdo a Ernesto Díaz tomando su cuota de sol en una de las azoteas de la prisión, tratando de comunicarse con mi grupo del Nuevo Presidio Político y presentándose con toda la cordialidad que lo caracteriza.
Una admiración peculiar de uno de mis hermanos del penal por el viejo prisionero comenzó a aproximarme a la dimensión valiente y humana de este hombre.  Hoy sé que fue un soldado intenso por la libertad de Cuba que nació poeta. Lo veo en el exilio y no es diferente al preso con uniforme de rebelde al que podía saludar cuando los espacios enrejados coincidían. “Ernesto es humilde y leal, ha sido como un padre desde que salí”, me dice Arturo Suárez (Arturito), aquel admirador que después de 23 años vive desterrado en Madrid. Hasta la capital española fue recientemente Ernesto Díaz para apoyar y encontrarse con aquel muchacho a quien le causó admiración hace 2 décadas, pero hoy es su patrocinador y amigo. En España le dio la bienvenida a la libertad.
Tengo ahora este libro de poesías de Ernesto Díaz-Rodríguez, A Contra Viento. Apenas descubro militancia en él. Se pudiera buscar un verso épico y de trinchera, pero no…”Su poesía es, la de un hombre que ama la libertad y la vida. La de un hombre, un justiciero, que recuerda paisajes, calles, momentos entrañables del pasado…” “…que explora la vida abrazado a la melodía que sólo la libertad engendra…” -Escribe en el prólogo del poemario la escritora cubana Zoé Valdés.

Hace unas semanas pude hablar con Ernesto Díaz aquí en Miami; conversé con el poeta. Me dedicó su selección de exquisita poesía y de regreso a mi destino fui trashojando estas historias que compuso , tal vez, en el fondo de una celda o parado en algún sitio de su destierro. Es evidente una patria alegre y todo el amor durante y después de la prisión.  
La cita de Zoé es justa definición sobre esta amena inspiración del patriota encarcelado, aunque el sufrido encierro  no es la esencia de la obra. El encierro y las golpizas quedan por debajo del “mágico violín de la cigarra” y “del hijo que está en todas las cosas que el escritor anhela”.
Hoy Ernesto es el Secretario General de la organización anticastrista Alpha 66, y recientemente en un intercambio de correos electrónicos me favoreció con algunas respuestas que junto al anuncio de su último poemario incluyo en esta columna…
El 6 de octubre del año 2004 Ernesto Díaz-Rodríguez fue asignado para ocupar el cargo que dejó Andrés Nazario Sargen, su dirigente histórico. Desde entonces ha sido reelegido en tres ocasiones. Sobre esta dirigencia Ernesto me comenta: -Como es de suponer, se trata de una responsabilidad bien grande. Entre otras razones porque se hace necesario buscar un balance entre nuestra estrategia tradicional de lucha -el enfrentamiento armado con la tiranía- y lo que nos impone la realidad actual, cargada de limitaciones. Lo que antes en este país era considerado acciones patrióticas, y se estimulaba a ellas, en la actualidad son perseguidas, sujetas a medidas represivas, incluyendo el encarcelamiento…Queremos el justo lugar que le corresponde a los asesinos. Venganza no. Simplemente justicia.
Conversar con este hombre no deja de sorprender y enseñar. Puede estar en New York, en Los Angeles y en Washington. Da la impresión que no descansa.  Hablé con él sobre el Presidio Político. Quise saber lo que significaron esos años de prisionero y a quiénes recuerda inmediatamente cuando piensa en la cárcel: – El Presidio Político ha sido una importante universidad. Un privilegio inimaginado que nos fue concedido para que descubriéramos las extraordinarias potencialidades del ser humano. Por eso, a pesar de los muchos años de encierro, en condiciones inhumanas de vida, a pesar de las represalias y los múltiples atropellos de que fuimos víctimas, al final resultamos ser los vencedores…Si yo hubiese sido uno de esos feroces carceleros, hoy me sentiría desmoralizado, me sentiría humillado, me sentiría un miserable, avergonzado de mi historia y de mí mismo… – De mis compañeros del presidio político los recuerdo a todos con admiración y respeto. Fueron ellos con sus enseñanzas, de quien aprendí a ser mejor, más humilde y humano. No solamente son mis hermanos de prisión, de infortunio, son mis héroes…,mis ídolos-.
– ¿Cómo no sentirlos y reconocerlos? -Señala Ernesto-  -Así pienso en Eusebio Peñalver, en Mario Chanes de Armas, en Cesar Páez, en Pedro Luís Boitel…Fue el triunfo de la razón contra las arbitrariedades, el triunfo de la justicia contra las injusticias…
 
Ernesto Díaz Rodríguez, nació en Cojimar, pequeño pueblo de pescadores en la costa Norte de Cuba, el 11 de noviembre de 1939. Por enfrentarse a la dictadura comunista de Cuba fue condenado a 40 años de cárcel. Ha recibido diferentes y numerosos premios de poesía, y por su incansable lucha por la libertad de Cuba en su activismo en defensa de Los Derechos Humanos. Este poemario, A Contra Viento, comenzó a escribirlo en la rigurosa cárcel de Boniato en 1985. Hoy nos lo presenta como un compendio de vivencias y batallas. Poesías de humilde intensión que van mucho más allá de las penas y las tapiadas.
Manolo Pozo/ Presidio Político Cubano/ Columnista Independiente.
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