El viaje de retorno

Sección: Una isla perdida en el mar.
.                                          Por: Julio César Gálvez.
Estamos en agosto y el intensol verano ya está aquí. LLegaron las vacaciones, sube la temperatura, el calor es sofocante, aumenta la asistencia de las personas a las playas, las piscinas, los parques de atracciones, se comparten caminatas y campamentos en busca del disfrute de la naturalezas y el tiempo libre. Es la temporada en que se abren posibilidades para nuevos puestos de trabajo en diversos sectores de los servicios y la producción, fundamentalmente en la hostelería y la gastronomía.
Sube el consumo, el dinero circula y esto es bueno para la economía en general. También para quienes están en el paro, entre los que se encuentran muchos inmigrantes, esa poderosa fuerza que tanto ha aportado al desarrollo de la humanidad en todo el planeta.
Nada nuevo bajo el sol, situación que muchos pretenden ignorar, pero que se repite una y otra vez.
Joseito, mi abuelo gallego, se montó un día en un barco rumbo a la Argentina para ” hacer las Américas ” y terminó estableciéndose en Cuba, creando una familia y desarrollando un mediano comercio de víveres en el Mercado Único, conocido popularmente como la Plaza de los Cuatro Caminos, en la Habana.
No fue obra de la casualidad, ni un caso aislado. Sangre, sudor y lágrimas quedaron en el camino. Historias de encuentros y desencuentros, desarraigos, fortunas adquiridas y pobrezas conseguidas aún perduran en la memoria colectiva de muchos españoles.
No fueron los únicos extranjeros asentados en Cuba  —  también a polacos, italianos, húngaros,árabes y chinos, si señor, chinos  —  a  quienes la revolución verde oliva se los quitó todo. Los dejó unicamente con lo que tenían puesto, después de años de sacrificios y contribuir al engrandecimiento de la economía de la isla.
Ahora ya nadie emigra a Cuba tratando de asentarse y en busca de trabajo. El viaje es a la inversa. Los cubanos se vuelven locos por ” hacer el sueño español “. El anhelo es poder cruzar el Atlántico, buscar a las raíces que quedaron atrás, en la península, para tratar de integrarse y lograr las posibilidades que no existen en el suelo patrio. Trabajo, anhelos de prosperar, una vida digna y decorosa con el sudor de cada día. No importa lo que haya que afrontar. Es, a como de lugar. Lo importante es huir de la isla y llegar, para trabajar a brazo partido y contribuir con nuestro esfuerzo y tesón al desarrollo de ” la Madre Patria “, que a pesar de dificultades y contratiempo,  nos acoge con amor. Es un viaje al revés, una deuda que tenemos que saldar.
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