DESDE MI PROPIA CARNE.

Hace apenas un año que conozco a Vilma Sarraff ella fue quien me puso en antecedentes del caso de su hermano Rolando preso en la cárcel de Guanajay. Rolando es de esos presos que no han aparecido en ninguna lista de organismos o instituciones de derechos humanos., del que apenas se conoce su causa ni su condena .Es el típico caso del” nadie escuchaba” por el que su hermana y su familia claman desde hace años  sin un resultado efectivo.

En estos meses le hice a Vilma una promesa : ocuparme del caso de Roli , darlo a conocer , preparar una humilde pero insistente campaña  y luchar para que Rolando Sarraff  no sea un preso olvidado mientras peleamos por su  libertad.

Junto con Rolando, esta el caso de Ernesto Borges, compañero de prisión en Guanajay , condenado a muerte y con la pena conmutada por una condena de treinta años. Por Ernesto, su padre Raúl , esta dejándose la vida  en reclamo de una prisión  digna y una pronta  libertad .Y existen otros casos  como estos por los que queremos comprometernos firmemente  y sacarlos del olvido mediático en el que tan injustamente e encuentran

Hoy publico en el blog una nota llegada desde Guanajay y escrita por Roli. Sarraff

Cuando un hombre inocente , injustamente condenado, injustamente tratado, quince años después de su entrada en prisión, es capaz de escribir cosas  como esta, me confirman  mi compromiso con la libertad de Cuba y con la  de estos hombres  tan dignos y tan valientes.

Rolando Sarraf Trujillo ¡Dios que buen vasallo, si hubiere buen Señor! 

   Desde mi propia carne: amor, silencios, soledades y castigo

A las víctimas de la psicología de la arbitrariedad y del absurdo.

A la mujer y al hombre que desde el rigor enajenante de la cárcel defienden con bondad, entereza, honestidad y desinterés sus convicciones políticas. Porque ellos son un símbolo palpable de la dignidad humana, patrimonio ético de la humanidad.

Al ser humano que cree -y sobre todo siente- en la necesidad natural de la libertad, el amor, la justicia, la amistad y la fraternidad sincera entre los hombres. Esté donde y tenga el credo que tenga, pues al final, todos pertenecemos a la misma patria: la de la madre tierra, y al mismo partido: el de la especia humana.

Sea también este modesto, pero sincero intento de hacer poesía una ofrenda de respeto y agradecimiento para aquellos que abiertamente, veneran el pensamiento libre y, -¿por qué no?- de inspiración, a los que le temen. Porque en el reconocimiento de su valor práctico-social hay una fuente constante y cristalina donde poder lavar con armonía nuestras contradicciones y conflictos de seres pensantes, vulnerables e imperfectos, un manantial inagotable de crecimiento humano. Y para que siempre hayan vencedores y no vencidos.

Pero en especial a mi familia. Ella ha sido mi principal reserva espiritual, y la verdadera fuente de mi salud física y mental. Ella me ha salvado la vida. Y lo digo en todos los sentidos, pues sin su aliento, apoyo y presencia firme y constante, lo más seguro es que mi destino fuera hoy el de la miserable existencia de un hombre sin sueños, ejemplarizante caso de carne inanimada, moraleja de función disuasoria.

Rolando Sarraff. Prisión de Guanajay

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DESDE MI PROPIA CARNE.

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