Allí fumé.

Sección: Una isla perdida en el mar.          Por: Julio César Gálvez.
La memoria de los seres humanos es algo prodigioso. Nos permite traer al presente lo ocurrido en épocas anteriores, recrearlo y contarlo a nuestra manera. Por eso cuando conocí la noticia de que Fidel Castro aseguraba, antes de retractarse posteriormente, como siempre ha hecho con todo lo que no le conviene o perjudica, que cuando traspasó obligatoriamente por problemas de salud, en el año 2006 a su hermano Raúl la presidencia temporal de los Consejos de Estado y de Ministros también lo había llevado a cabo como Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, me recordé del juego de las candelitas. Volví a mi infancia, cuando los pequeños del barrio corríamos y  nos acusabamos mutuamente en este antiguo juego infantil y gritabamos a todo pulmón: allí fumé.
Lo cierto es que con estas sorpresivas declaraciones  prepara el terreno para cuando se lleve a cabo el  Congreso del Partido, previsto entre el 16 y el 19 de abril próximo, esté despejado el camino de Raúl para acceder al mismo, ¿ pero quién será el segundo secretario ? Toda una incógnita  que quedará despejada tras la celebración del mismo, aunque para nadie debe resultar una sorpresa si no es  ” elegido ” José Ramón Machado Ventura.
El régimen de la Habana está tratando de cambiar la nefasta imagen internacional que tiene. Al fin, aunque con el retraso de cuatro meses, cumplimentó la liberación de los prisioneros de conciencia del Grupo de los 75. Sin duda alguna una victoria de la disidencia cubana, aunque con el consabido coste, cuando la represión de baja intensidad aumenta por día dentro de la isla. Nuevos disidentes van a engrosar las cifras de presos políticos en las cárceles cubanas, el acoso contra periodistas y blogueros se recrudece y los actos de repudio contra las Damas de Blanco continuan. Sin duda alguna, de seguro, tambien Fidel le traspasó estas violaciones  al actual presidente en funciones. Nada nuevo bajo el sol en esta isla del Caribe desde 1959, como tampoco son nuevas las acostumbradas y cambintes mentiras del llamado líder de la revolución durante más de 50 años. En cualquier momento es capaz de decir que el nunca ha sido comunista. Tiempo al tiempo. Lo cierto es que los cubanos hemos padecido los caprichos, arranques de cólera e histeria de quien se apoderó del país como un feudo personal.
Presida quien presida el país, dirija quien dirija el partido, el pueblo cubano  está cansado de mentiras y engaños, que solo sirven de provecho a la cúpula gubernamental  en detrimento de  la mayoría de la angustiada y necesitada población de la isla. Es necesario un cambio total que permita el pleno ejercicio del derecho de todos los cubanos en libertad y democracia. Nadie se llame a engaño, nada de lo que ocurre en Cuba es obra de la casualidad. Todo está muy bien pensado y analizado con tal de los  Castro mantenerse en el poder contra viento y marea. Mientras tanto Fidel juega a las candelitas y con su habitual hipocresía descarga la nefasta responsabilidad de sus criminales actuaciones sobre su hermano Raúl: allí fumé.
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