Un Nobel enclaustrado

 

Por. Julio César Gálvez, ex-prisionero de conciencia cubano del grupo de los 75.

Se puede vivir en menos de dos metros cuadrados de superficie, defecar agachado en un hueco, al cual llaman letrina, ingerir comida fermentada cocinada con días de anticipación, convivir con ratas, cucarachas y todo tipo de alimaña, planificar un litro de agua para beber todo un día, carecer de luz eléctrica con la que alumbrar la total oscuridad de la celda tapiada día tras día, semana tras semana, apenas tener noción de quienes son los hombres que gimen y gritan en las celdas colindantes, te pueden despertar a cualquier hora del día o la noche para someterte a intensos interrogatorios o darte una descomunal paliza con tubos de hierro o mangueras plásticas tratando de doblegar tu espíritu y tu inquebrantable decisión, pero ellos tus carceleros no pueden comprender, y mucho menos entender tu firme postura.

Solo te podemos comprender quienes en un momento determinado hemos tenido la honra de pasar por semejante situación. Es difícil de aguantar, pero no imposible.

Las ideas son el arma más poderosa con que cuenta un luchador pacífico por la libertad y la democracia en este mundo. No importa el remoto confín del mundo en que te encuentres, la verdad siempre se impondrá por encima de la maldad, las dictaduras y el totalitarismo sean de derechas o de izquierdas

.Por eso te felicitamos de todo corazón. Así, simplemente, de hermano a hermano. De ser humano a ser humano. Como uno más en este mundo que lucha contra los que intentan sojuzgar y oprimir a los pueblos en sus perennes intentos por una vida plena de deberes y derechos.

Felicidades Liu Xiaobo por tu Nobel y por tu ejemplo.

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