Opiniones disidentes

He recibido quejas porque no actualizo el blog con la diligencia que corresponde.  Es verdad, tienen razón. Noticias no faltan, pero una se cansa de rebatir los mismos argumentos una vez y otra ante los que acaban de despertar del sueño progre y señalan con inusitada firmeza que Cuba es una dictadura inhumana que tiene que acabar. Tal vez ahora se enteren de que esta Dictadura está bien asentada gracias, precisamente, entre otras causas desde luego, a esos mismos que hoy se sienten con todo el derecho a dictar normas e inventar acciones urgentes para acabar con el tirano.

Ay señor, queé paciencia. ¡Pero si son los mismos que me juraban, no hace tanto, que este problema de Cuba  se arreglaba solo! Que tanta lucha, para qué.

Bienvenidos los conversos, los descubridores de la nueva Cuba en donde, válgame Dios, acaban de descubrir que se maltrata, se amordaza, se hostiga y detiene a cualquiera casi por cualquier cosa.

Ahora escuchan hablar a los desterrados de Vallecas, y se asombran de lo que les cuentan . ¿Por qué no le preguntan al gobierno español, estos activistas tan avispados, qué pasa con los que han pedido libertad sin destierro y por tal motivo siguen encerrados y no tenemos noticias de cuál será su futuro inmediato?

Ellos también estaban en las listas de Moratinos y el Cardenal Ortega.  Que les pregunten qué se sabe de Óscar Elías Biscet . ¿Qué pasará con Reina Luisa Tamayo, allá en Banes, si la siguen hostigando como si fuera una vulgar delincuente?

A Raúl Borges, opositor, con un hijo, Ernesto Borges, preso desde hace doce años le preguntan:

-Y usted, ¿cómo lleva a cabo su trabajo en la oposición?

-Con enormes dificultades. Tantas, que es difícil que usted las imagine, pero aun así tenemos grupos opositores en casi todas la provincias y a todos les ofrecemos lo mismo…

-¿Y qué les ofrecen?

-Cárcel. Les ofrecemos cárcel. Tenga en cuenta que por todo lo que ellos hacen (escribir, opinar, denunciar) están expuestos a ser detenidos y penar largo años de cárcel. 15, 20, 26 años o más.

Esas fueron las penas impuestas a los que ahora están en España

-¡Qué barbaridad!– responde el converso muy indignado.

-Sí. La misma barbaridad que ha mantenido en prisión a los que usted ha conocido en Madrid, a los que aún quedan por salir, a los cientos que pasaron por las cárceles en años anteriores y a los cientos que pasarán mientras se mantenga esa barbaridad que ya dura 51 años.

A Víctor Arroyo, recién llegado al Hostal Welcome de Vallecas, que escucha en silencio, le dicen:

-Y usted, ¿qué hizo para que le encerraran?

-Lo mismo que mis compañeros: opinar y atreverme a escribir mis opiniones. Fui condenado a 26 años.

Nelson Molinet apenas lleva tres días en Madrid. Nelson es uno de los presos más represaliados de la Primavera Negra. Tan inocente como todos sus compañeros. Se atrevió a escribir una carta a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Mala suerte: Cuba ostentaba la Vicepresidencia de la Comisión. Lo mantuvieron en aislamiento largos periodos de tiempo pero nunca accedió a vestir el uniforme de preso común. Me habla de su “hermano” Óscar Biscet, y a este hombretón de cuarenta y pocos años se le llenan los ojos de lagrimas. Biscet no abandonara Cuba Jamás. Está enfermo, pero se mantiene firme, me asegura.

La conversación continúa entre los que acaban de llegar y los que se sienten veteranos y quieren aportar sus experiencias vividas en España. Se acercan unos periodistas, que preparan un trabajo extenso sobre el grupo, y conversan con Melba Santana, una de las fundadoras de las Damas de Blanco.

-Estarán contentas con lo que han logrado.

Melba apenas levanta la voz. La mira fijamente y le responde sonriendo – Bueno, nos ha costado siete años de insultos, de golpes, de indiferencia. Y lo que hemos logrado es sólo parte de lo que quieren las Damas de Blanco, que es la libertad para todos los presos políticos en nuestra patria.

– Bueno, les van a ayudar.

-Sí, necesitamos ayuda, y estamos muy agradecidas, pero sobre todo necesitamos la ayuda de los nuestros. Las mujeres perdimos el miedo hace mucho tiempo. Ahora necesitamos que pierdan el miedo los que nos ven desfilar pero no se suman, que se olviden del miedo los que contemplan en silencio y desde la distancia cómo agreden a Reina Luisa Tamayo y no son capaces de defenderla… Cuando esto ocurra, estaremos más cerca del final.

Melba está en Madrid y yo me alegro por ella y por Víctor, su nieto de ocho años, que está feliz en España. Pero, ¡cuánta falta hacen en Cuba unas cuantas Melba Santana!

Me da a mí que los represores también lo saben.

Compartir

Opiniones disidentes

Debate

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *