Holocausto nuclear

Me encontraba unos días descansando en casa de unos queridísimos amigos, ella cubana, por cierto, y en un aburrido momento de zapping televisivo me sorprende una retransmisión en directo de la Asamblea Nacional Cubana. Inmediatamente subí el volumen por si tan inusual acontecimiento tuviera algo que ver con alguna importante noticia cubana, incluso luctuosa, si es que se hubiera producido (recuerden un escrito anterior en el que hablaba de “estos jovencitos de ochenta años”) pero, rápidamente advertí que no era así. Quizás correspondiera a algún anuncio de las consecuencias que hubieran tenido las gestiones de nuestro ínclito ministro Moratinos (recuerden otro escrito-carta al Sr. Moratinos en el que le interpelaba a propósito de los acuerdos que hubiera llegado con los Castro en la liberación/destierro de los presos cubanos) o por último, pensé que se tratara de que el propio régimen cubano emitiera por televisión, algún gesto de reproche por el trato despectivo que se les está dando a sus nacionales una vez que les “instalan” en España.

Nada de eso, en cuanto subí el volumen de mi receptor, comprobé que se trataba de un “servicio” más que el compañero Fidel hacía al mundo, la advertencia de un holocausto nuclear como consecuencia del conflicto EE.UU. – Irán. La necesidad de poner en marcha acciones desde todos los estamentos cubanos para persuadir a Obama, que se encuentra solo el pobrecito a la hora de tomar la decisión de desencadenar el conflicto atómico, de que no apriete el botón del maletín nuclear. (No olviden que mientras tanto Michelle Obama visitaba la preciosa ciudad de Ronda, en España. Lo digo por lo del miedo al inminente holocausto)

Tras doce minutos de discurso, se le cedió la palabra a los asistentes a la Asamblea y aquí  llegó el delirio. Introducciones de las intervenciones sucesivas con toda una serie de loas a la presencia del barbudo verdeoliva, peticiones de libertad para “los cinco héroes” por el mal trato recibido en las cárceles de Estados Unidos, reconocimiento de que sus condiciones habían mejorado, no obstante, peticiones de iluminación al farero  mayor de Cuba, Fidel Castro Ruz, para que guíe sus pasos en aras a evitar la desaparición de millones de seres humanos, saludos a los corresponsales de Venezuela destacados al evento y aplauso multitudinario para los bolivarianos reporteros,etc, etc, etc…

Juro que pocas veces he sentido una vergüenza ajena de semejante calibre y vuelvo a jurar  que me abstuve de comentarios por no incomodar a mi anfitriona, que comparte nacionalidad con todos aquellos y que mantiene familiares en la Isla.

El acto denotaba un servilismo reverencial, la típica adoración de un líder decrépito (que como hecho extraordinario había pedido comparecer ante esta Asamblea), intervenciones de algunos interlocutores sin una capacidad, ni siquiera, para leer la propia alocución a pesar de haber estado preparada de antemano, se palpaba el bajo nivel cultural e intelectual de los intervinientes y, claro está, ante tal cúmulo de despropósitos, y de manera inusual también, algunas de las respuestas de Fidel fueron casi monosilábicas. Distinto, como ven, a todo lo que nos tienen acostumbrados.

¿De verdad que todos aquellos señores y señoras se creen los depositarios de la voluntad del pueblo cubano?, ¿de verdad que el tema en cuestión es el que más le importa a los isleños y el que requiere de una retransmisión “urbi et orbe”? ¿De verdad que se atreven a denunciar las condiciones del cautiverio de sus llamados cinco héroes (que podrán ser denunciables si es el caso) con el trato deshumanizado y vejatorio que se da en las cárceles cubanas a presos que en la inmensa mayoría de los países ni siquiera estarían presos sino escribiendo sus reflexiones en cualquier sección de “cartas al director” de cualquier periódico? ¿De verdad que piensan estos señores y estas señoras que ese es el éxito de su “revolución”?

¿Saben que me parecía a mi?, una reunión de cualquier comunidad de vecinos en la que el administrador maneja el dinero y las decisiones, y que tiene una serie de vecinos que le bailan el agua por que las obras a realizar les favorecen especialmente a ellos. Mientras tanto, el agua no sale por los grifos de los áticos, el ayuntamiento está a punto de embargar la cuenta de la comunidad, no hay la reserva económica que marca la ley en la tesorería, el ascensor no se pone porque lo bloquea el del primero y existen serias sospechas de que del dinero en caja faltan billetes pero no nos dejan comprobarlo a los demás.

Si no fuera tan serio como es, parecería un chiste, si no hubiera costado ya las vidas que ha costado, sería una falta de respeto. Siendo como es, un error que dura ya cincuenta años, lo que se llama es una DICTADURA. Ni modelo de nada, ni ejemplo de nada, ni logros sociales, ni libertades, sino represión, represión y represión con la complicidad de aquellos que maman de la misma vaca que los apoltronados en el poder.

Una vez más, mi tremenda solidaridad con los que tratan de dar un ejemplo distinto dentro y fuera de Cuba. Especialmente a aquellos que se encuentran encarcelados y que luchan por los derechos humanos en Cuba.  Oscar Elías Biscet, siempre te recuerdo en estos casos. Rechazando la libertad del destierro y enarbolando la bandera del sufrimiento propio como mascarón de la proa de tu pacífica lucha.

Tu libertad traerá mucha libertad a Cuba. Por favor, que esa libertad llegue cuanto antes.

Carlos Muñoz
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