Reina Luisa Tamayo y su paralelismo con las víctimas de ETA. Los Castro y su parecido con ETA

Sí. Por extraño que les parezca, no he podido dejar de tener estas asociaciones de ideas a tenor de lo que le está pasando a Reina Luisa Tamayo. Para que no se me despisten, esta señora es la madre de Orlando Zapata Tamayo, que perdió la vida defendiendo la libertad en Cuba, es decir, defendiendo los Derechos Humanos en la isla.

Aquí en España se han dado no pocos casos en los que, tras asesinar a ciudadanos por el simple hecho de ejercer sus derechos y militar en un partido político, la familia haya tenido que soportar la profanación de sus tumbas, las horrorosas llamadas telefónicas a posteriori justificando el asesinato y amenazando con una vida imposible a los familiares del asesinado, o incluso que los asesinos, tras un período en la cárcel como si de un pollo robado se tratase, instalaran un negocio en los bajos donde reside la viuda de su propia víctima.

¿Cabe tiranía más grande con muertos y vivos?

El caso de Reina Luisa no difiere mucho de lo que les comento. Sabe muy bien quiénes son los responsables de la muerte de su hijo y sabe muy bien a las torturas a las que fue sometido en su injusto cautiverio. No conforme con eso, los adalides de no se qué libertadora revolución la impiden llorar su pérdida y que la gente la acompañe en su dolor, haciendo manifestación expresa de solidaridad y fraternidad hacia el fallecido y su doliente familia.

Golpes, maltratos, confinamientos domiciliarios y aislamiento del resto de las personas que comparten sentimientos con ella tras la muerte de su hijo. ¿No les recuerda el caso de las víctimas de ETA? Y, en este caso, ¿de quién han sido víctimas tanto Orlando Zapata como su madre lo está siendo ahora?

Es evidente que lo que el régimen pretende es evitar que sobre la tumba de Orlando Zapata Tamayo se erija un bastión contrarrevolucionario pero, amigo mío, con las madres hemos topado.

Hay tantos presos represaliados, exilados, golpeados y desesperados que tienen una madre o una esposa, que los Castro deberían pensárselo dos veces. Hay gente como Óscar Elías Biscet que sigue llevando los Derechos Humanos como bandera de su inquebrantable sufrimiento. Esas madres y esposas, Óscar, no dejarán de recordar, cada día, lo injusto de vuestro cautiverio y no dejarán de buscar el fin de vuestra tortura para encontrar el alivio de su dolor y la mínima justificación del sacrificio personal que también les está tocando vivir.

Por eso mismo pedimos la libertad para Oscar Elías Biscet y todos los presos de conciencia que existen en Cuba, para que las víctimas puedan tener el reconocimiento que merecen y sus familias puedan tener descanso y llorar tranquilamente sus ausencias.

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