COMENTARIOS SOBRE LA MEDIACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA CUBANA

Mari Paz Martínez Nieto – Presidenta de Asopazco

Me han enviado una nota llegada del blog OZT: Yo acuso, es decir, el blog de Orlando Zapata Tamayo. No sé quién firma el escrito, pero me parece tan valiente y tan honrado que bien merece estar al frente de este blog defendiendo la memoria de Zapata.

Escritos como este nos comprometen a seguir batallando porque entendemos y asumimos la meridiana claridad del mensaje.

Dice esta nota: “el reciente diálogo entre la alta jerarquía de la Iglesia Católica y el gobierno de Cuba en torno a la excarcelación de los presos políticos es un suceso alentador“. Lo es, como todo proceso que sirva para la liberación de los presos políticos y de conciencia, pero ¿es esta la forma en que un proceso de diálogo alienta de verdad las esperanzas tantas veces defraudadas? Y es que sigue la nota: “celebramos la capacidad mediadora de la iglesia, a condición de que no asuma el papel de las partes entre las que busca mediar”. Más claro… el agua ¡La iglesia no puede negociar con el represor olvidando a los reprimidos! Mediar Eminencia Ortega sí, ¿pero en qué lugar se sentaban las Damas de Blanco? ¿Acaso no estaban hablando de las reivindicaciones que han movido a medio mundo en favor de estas mujeres? ¿No le interesaba a Raúl Castro escuchar a quienes, con la fuerza del amor a los suyos,  han despertado las tibias  conciencias de la comunidad internacional en favor de los presos políticos que él, el mismo que se sienta frente a usted,  reprime y encarcela?

¿Hablaron del Dr Oscar Elias Biscet? Biscet es un hombre de paz, Monseñor. Él predica la no violencia y exige el cumplimiento de los Derechos Humanos y por eso, Sr. Cardenal, y sólo por eso, el Dr Biscet ha sido condenado a 25 años de prisión.

¿Ha mediado la Iglesia Católica para que las terribles condiciones de este hombre en prisión sean las que corresponden a un prisionero de conciencia? Imagino que no.

¿Estaba en esa entrevista la Sra. Reina Luisa Tamayo sobre cuyas espaldas recae el reivindicar la memoria del hijo asesinado mientras recibe a diario las terribles ofensas de las turbas pro-gubernamentales?

¿Acaso este proceso de mediación no debería tener muy presentes a todos aquellos que conforman la Cuba que desea: paz, libertad y respeto a los derechos humanos?

La nota a la que hago mención lo deja muy claro: “a este diálogo se llega en un contexto que es imposible escamotear. Se llega por la unidad efectiva de la oposición, el exilio, la sociedad civil cubana y la comunidad internacional, en torno a una justa demanda: la libertad de los presos políticos”. Estos opositores, Cardenal, tienen muy clara su postura: “cualquier liberación parcial de presos que presuponga la fractura de esa unidad y estos factores va contra el interés de aquellos que permanecen en las cárceles”.

Por esta unidad efectiva de fuerzas pacíficas, Eminencia, dio su vida Orlando Zapata. Por estas demandas las Damas de Blanco y las Damas de Apoyo realizan sus marchas y Fariñas se deja morir de hambre y sed.

Por esas demandas no consideradas en el proceso de mediación de la Iglesia Católica han escrito en el blog OZT: Yo acuso, lo siguiente: “nuestra meta no es volver a la situación de Cuba en marzo del 2003. Nuestra campaña durará mientras existan presos políticos en Cuba y sus ciudadanos carezcan de las garantía mínimas para el ejercicio de los derechos humanos”.

Lo dicho, Eminencia, es justo y necesario que la Iglesia y sus representantes escuchen estas demandas y a quienes han asumido el compromiso de llevarlas a cabo. Escuche a su pueblo, Eminencia, a ese pueblo que quiere marchar junto a las Damas de Blanco, a quienes desean que los derechos humanos sean respetados, a quienes gritan libertad desde las cárceles  o en organizaciones cívicas pacíficamente constituidas. Su mediación entonces merecerá toda clase de bendiciones.

Reina Luisa, tu grito se hace eco entre nosotros. ¡Zapata vive!

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Debate

1 Respuesta

  1. Alvaro Alba dice

    Mari Paz:

    El Cardenal Ortega conoce bien la lista de los detenidos y es hora de que mencione por sus nombres a los prisioneros de conciencia y cexigir que como tal sean tratados en las cárceles de Cuba. El discurso ambiguo no ayuda a la libertad. Urge que la mediación que parece buscar la Iglesia no termine al salir de las prisiones los presos políticos. Ni tampoco que le hagan relaciones públicas a Raúl Castro.

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